Y es que como digo, la mayoría de las veces no aprendemos a la primera.
Me presentaron una segunda plataforma de inversión. Era muy parecida a la primera pero esta vez, esos sí, las personas que la estaban comandando era gente seria, formal y llena de buenos propósitos. Nada más lejos de la realidad.
Habiendo ya pasado una mala experiencia decidí ir hasta Panamá para conocer personalmente a los responsables y la verdad es que me parecieron personas serias, emprendedoras y con un buen proyecto pero a medida que pasaban los meses comenzaron a surgir problemas para rcibir los pagos. Todo parecía estar justificado por problemas de logistica bancaria y a pesar de todo seguiamos manteniendo la confianza ya que los responsables estaban siempre dispuestos a ayudarnos, cercanos, accesibles y permanente sonrientes, "unos soles".
Al final pasó lo que tenía que pasar y los señores de las sonrisas desaparecieron una vez más con el dinero de todos.
Así fué como aprendí la segunda lección "No puedes dejar que tu inversión dependa de la confianza que tengas en otras personas" Hay individuos que mienten muy bien, no tienen escrúpulos y te dan una mano mientras te meten la otra en el bolsillo.
viernes, 7 de mayo de 2010
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